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Departamentos chicos: metros de guardado que no se ven
Espacios pequeños

Departamentos chicos: metros de guardado que no se ven

En un departamento de cincuenta metros cuadrados hay, en promedio, entre tres y cinco metros cúbicos de capacidad de guardado que nadie está usando. No están escondidos en ninguna parte exótica: están sobre las puertas, detrás de las hojas, en el fondo de muebles demasiado profundos y en la franja de muro entre el mueble alto y el cielo.

La intuición al vivir en poco espacio es horizontal: buscar superficie libre. Pero la superficie en un departamento chico está toda ocupada y no va a aumentar. Lo que sí está disponible, casi siempre, es el volumen: la altura desaprovechada sobre los muebles y la profundidad que los muebles tienen y no se usa.

La franja sobre los muebles

Un mueble estándar mide entre 180 y 200 centímetros. Un cielo de departamento chileno moderno está a 240. Sobran cuarenta a sesenta centímetros por cada mueble alto de la casa, multiplicados por el ancho del mueble. En un departamento con tres muebles altos, eso es más de un metro cúbico.

Es espacio incómodo —hay que subirse a algo— y por eso mismo es el destino natural de lo estacional: ropa de la temporada guardada, decoración de fiestas, maletas, ropa de cama de repuesto. Cosas que se tocan dos veces al año y no deberían estar ocupando espacio accesible el resto del tiempo.

Regla de la altura

Sobre 180 cm: dos veces al año o menos. Entre 75 y 160 cm: diario y semanal. Bajo 75 cm: mensual, más lo pesado, que siempre va abajo por seguridad y porque levantar peso desde altura es la principal causa de accidentes domésticos al guardar.

El reverso de las puertas

Cada puerta de la casa tiene una cara interior de aproximadamente 190 por 70 centímetros que está completamente vacía. Con organizadores colgantes de gancho —que no requieren perforar y por lo tanto sirven en arriendos— esa cara admite artículos de aseo, útiles de limpieza, accesorios, zapatos livianos o material escolar.

La puerta del clóset, la de la despensa y la del mueble bajo el lavaplatos son las tres que más rinden. La condición es que lo que se cuelgue sea plano: si sobresale más de diez centímetros, la puerta deja de cerrar y el sistema se abandona en una semana.

El bajo cama, bien hecho

Bajo una cama de dos plazas hay entre 0,6 y 1,2 metros cúbicos según la altura del somier. Es el espacio de guardado más grande de un dormitorio y en la mayoría de las casas se usa mal: como depósito informal donde se empujan cosas sueltas que después nadie encuentra ni limpia.

Usado bien, requiere tres condiciones: contenedores bajos con ruedas o con asa —para no arrastrar sobre el piso—, tapa —el polvo bajo una cama es considerable— y etiqueta, porque el contenido queda fuera de la vista y a los dos meses nadie recuerda qué hay en cada caja.

El fondo muerto

Los muebles bajo lavaplatos y los clósets de dormitorio suelen tener sesenta centímetros de fondo. Un ser humano alcanza cómodamente unos treinta y cinco. Los veinticinco restantes son un fondo muerto donde las cosas entran y no vuelven a salir.

Hay dos soluciones y ambas funcionan. La primera es usar contenedores del fondo completo que se extraigan como cajones: se tira el contenedor y el fondo viene hacia adelante. La segunda es asignar deliberadamente el fondo a lo estacional y el frente a lo cotidiano, aceptando que para llegar atrás hay que mover algo, pero solo dos veces al año.

Los treinta centímetros del pasillo

Casi todos los departamentos tienen un tramo de muro de pasillo, entrada o baño donde no hay nada. Una repisa angosta de veinte a veinticinco centímetros de fondo no obstaculiza la circulación —un pasillo sigue siendo transitable con noventa centímetros libres— y agrega metros lineales de guardado en la zona más accesible de la casa.

Es especialmente útil para lo que hoy vive sobre la mesa del comedor: llaves, correspondencia, mochilas, cargadores. Ninguna de esas cosas está sobre la mesa porque alguien lo decidió; están ahí porque no hay otro lugar asignado a diez pasos de la puerta.

Cuando no se puede perforar

La mitad de las soluciones de guardado publicadas suponen que uno puede taladrar la muralla. En arriendo eso rara vez es viable. Las alternativas que funcionan bien:

  • Barras de tensión entre dos muros de un nicho: soportan una barra de ropa liviana o una repisa de rejilla.
  • Muebles verticales angostos apoyados, de treinta centímetros de fondo y dos metros de alto: la relación entre superficie ocupada y capacidad es la mejor de todas.
  • Ganchos adhesivos de carga media, que sostienen entre dos y cinco kilos si la superficie está limpia y desengrasada antes de pegarlos. La preparación de la superficie es la variable que decide si aguantan o se caen.
  • Carros con ruedas de quince a veinte centímetros de ancho para el hueco entre el refrigerador y el muro, o entre la lavadora y la pared.

El principio general

En espacios pequeños, el error no es tener poco espacio: es tener el espacio mal asignado. Antes de comprar cualquier mueble adicional conviene recorrer la casa con una huincha y anotar, sin resolver nada todavía, cada volumen vacío mayor a un palmo. La lista siempre es más larga de lo que uno esperaba, y en general resuelve el problema sin comprar nada estructural.

Sobre cómo medir correctamente antes de comprar contenedores, ver contenedores y medidas.